Evangelio

 

Jueves 23 de Julio de 2.009.

Evangelio según San Juan. Capítulo 15, 1-8.

La alegoría de la vid.

"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.
Todo sarmiento que en mí no da fruto lo corta, y todo el que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada.
Si alguno no permanece en mí es arrojado fuera, como los sarmientos, y se seca; luego los recogen, los arrojan al fuego y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá.
En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto y seáis discípulos míos.

 

Meditación:

 

La alegoría de la vid.

Nos dijo Jesús: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá”.

Hermanos, tan amados por Dios Nuestro Señor, que dió literalmente su Vida por nosotros; nació por nosotros, vivió por nosotros y murió por nosotros. Todo lo hizo Dios, Jesús, por obedicencia al Padre y el Padre lo hizo todo por nosotros sus hijos que tanto ama, que pidió a su Hijo llegar hasta la muerte por nosotros, y lo más increíble y fantástico, es que Su Hijo, Jesús, cumplió con la voluntad del Padre Dios y llegó a dejarse matar por cada uno de nosotros, por ti. ¡Aleluya hermanos, aleluya! Dios es Grande y nos demuestra su poder con la obediencia fiel a sus planes. Su voluntad no se transmuta, su voluntad no cambia, y no cambió de voluntad al ver sufrir a Su Hijo, a Él mismo: Dios, sino que siguió adelante con sus planes de salvarnos, porque todo esto, vivir y morir, no lo hizo para lucirse, sino para Glorificarse y  Salvarnos.

Sólo el que está unido a Dios se salva, sólo la vid que está unida al sarmiento hace obras de Dios, como lo hizo Dios Hijo al estar unido a Dios Padre: La unión.

Dios quiere, desea y nos pide nuestra unión con Jesús. Y el mismo Jesús, que tanto nos ama, nos lo dice también con sus palabras que os vuelvo a repetir: “Si permanecéis en Mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá”.

Si tú no tienes esto lícito y bueno que quieres, sólo puede ser por dos cosas, o porque no permaneces en Jesús y no pides a Dios por medio de Jesús, o porque lo que pides no es ese bien que piensas que te haría, y por eso Dios no te lo concede. Dios tiene otros planes para ti, mejores planes que ni tu mismo jamás soñaste con tu mente limitada, al ser humana. Pero si tú le entregaste a Dios tu corazón y no recibes de Dios lo que le pides a través de Jesús es que, o no estás realmente con Jesús, o es que no te conviene. Medita esto porque es de fe, es lo que se debe creer.

Estar con Jesús no es sólo creer en Jesús, sino que es ESTAR con Él. Y se está con Jesús cuando se está limpio, cuando toda nuestra inclinación es amarlo y hacer su voluntad, que siempre va unida a nuestros buenos y santos deseos y al bien que con ellos podemos hacer al mundo, y para ello, para estar con Jesús debes estar al día de Confesión: siempre limpio y debes también ir a recibir a Dios en la Eucaristía; entonces estás con Jesús y, entonces todo lo que vivas es lo que Dios quiere, es lo que necesitas y, como dijo Jesús mismo: “… y todo el que da fruto lo poda para que dé más fruto”.

Quizás estás pasando un tiempo de poda y sufres mucho. Oh amado, resiste, porque Dios no quiere que estés atado a las cosas del mundo; quiere que tu alma vuele y vuele alto a la libertad de gozar de ti mismo en tu unión con Dios y no de nada material. Pero la poda es una temporada, luego vendrá el fruto nuevo y mejor que darás de ti mismo y por tus palabras y obras, en tu buen ejemplo; entonces trabajarás mucho y te agotarás como la tierra agota los nutrientes que posee. Ahora con la poda, Dios te ama tanto que te quita lo que te sobra, aunque pienses que no, aunque pienses que lo necesitas: Tú, amado de Dios, sólo necesitas a Dios y a Su Madre, La Madre de Dios, que te ama hasta derramar todas sus lágrimas por ti, para que Dios aligere tu carga y tú aceptes el tiempo de poda. Amén.

No sufres en vano, sufres para ser santo. Sufres por Amor.

¡Resiste!

¡Ánimo!

Dios te ama hasta llegar a la muerte por ti. ¡Eso sí que es amor y amar!

Déjate amar por Dios y resiste, aguanta tu poda; serás mejor y podrás volar hacía Dios. Viviendo en la tierra gozarás ya de las delicias del alma, porque Dios te ama y separa tu apegado instinto de pensar más en el cuerpo que en tu alma inmortal. ¡Déjate ayudar por Dios! ¡Ánimo, alma de oración! Reza y cumple con tu Misión: amar a Dios sobre todas las cosas y servir de ejemplo y con obras de Amor a Dios.

Sé feliz, porque en tu sufrir sabes que eres amado por Dios hasta morir por ti.

Dios te ama.

P. Jesús

© copyright