Evangelio
Miércoles 7 de Abril de 2.010.
San Lucas 24, 13-35
En el camino de Emaús
Luc 24:13 Ese mismo día, dos de ellos se dirigían a una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios.
Luc 24:14 Iban conversando entre sí de todo lo que había acontecido.
Luc 24:15 Y mientras comentaban y discutían, el propio Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos,
Luc 24:16 aunque sus ojos eran incapaces de reconocerle.
Luc 24:17 Y les dijo: -¿De qué veníais hablando entre vosotros por el camino? Y se detuvieron entristecidos.
Luc 24:18 Uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: -¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?
Luc 24:19 Él les dijo: -¿Qué ha pasado? Y le contestaron: -Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y ante todo el pueblo:
Luc 24:20 cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros magistrados lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Luc 24:21 Sin embargo nosotros esperábamos que él sería quien redimiera a Israel. Pero con todo, es ya el tercer día desde que han pasado estas cosas.
Luc 24:22 Bien es verdad que algunas mujeres de las que están con nosotros nos han sobresaltado, porque fueron al sepulcro de madrugada
Luc 24:23 y, como no encontraron su cuerpo, vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles, que les dijeron que está vivo.
Luc 24:24 Después fueron algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como dijeron las mujeres, pero a él no le vieron.
Luc 24:25 Entonces Jesús les dijo: -¡Necios y torpes de corazón para creer todo lo que anunciaron los Profetas!
Luc 24:26 ¿No era preciso que el Cristo padeciera estas cosas y así entrara en su gloria?
Luc 24:27 Y comenzando por Moisés y por todos los Profetas les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Luc 24:28 Llegaron cerca de la aldea adonde iban, y él hizo ademán de continuar adelante.
Luc 24:29 Pero le retuvieron diciéndole: -Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está ya anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos.
Luc 24:30 Y cuando estaban juntos a la mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
Luc 24:31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su presencia.
Luc 24:32 Y se dijeron uno a otro: -¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Luc 24:33 Y al instante se levantaron y regresaron a Jerusalén, y encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,
Luc 24:34 que decían: -El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.
Luc 24:35 Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan.
Biblia EUNSA
Meditación:
En el camino de Emaús
¿Tú también esperas a un Dios que te solucione los problemas sociales? ¿Un Dios que te haga ser importante ante los demás al servirlo, al seguirlo? La gente no ama a Dios; no van a hacerte una reverencia por amarlo tú. La gente no sirve a Dios; no van a darte mérito porque lo sirvas; así que vas a ser despreciado, insultado, humillado, calumniado…
¿Sigues ahí?
Bien. Lo sabía; sabía que Cristo, que Dios murió por ti.
P. Jesús
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