Evangelio
Martes 31 de Agosto de 2.010
San Lucas 4, 31-37
En la sinagoga de Cafarnaún
Luc 4:31 Bajó Jesús a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y el sábado se puso a enseñarles.
Luc 4:32 Y se quedaron admirados de su enseñanza, porque su palabra iba acompañada de potestad.
Luc 4:33 Se encontraba en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio impuro, que gritó con gran voz:
Luc 4:34 -¡Déjanos!, ¿qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!
Luc 4:35 Y Jesús le conminó: -¡Cállate, y sal de él! Entonces el demonio, arrojándolo al suelo, allí en medio, salió de él, sin hacerle daño alguno.
Luc 4:36 Y todos se llenaron de estupor y se decían unos a otros: -¿Qué palabra es ésta, que con potestad y fuerza manda a los espíritus impuros y salen?
Luc 4:37 Y se divulgaba su fama por todos los lugares de la región.
Biblia EUNSA
"Es Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"
Meditación:
En la sinagoga de Cafarnaún
No me gusta hablar de los satánicos, porque… no me gusta, porque no es bueno hablar del mal y los malos, pero hoy el Evangelio nos dice que los satánicos creen en Dios, en Jesús. Y también nos cuenta cómo Jesús hizo salir al demonio de ese pobre hombre que estaba poseído por Satanás.
Hablemos de los satánicos, de estos que van por las Iglesias y roban el Cuerpo de Cristo, porque creen, porque tienen fe, y la fe de los demonios hace pervertir a los hombres, que en vez de dar Gloria a Dios, se dan al mal y se unen en el satanismo.
Y hay, hay gente que pertenece al club de los satánicos. Gente que han sido niños, que siendo bebés eran preciosos y rollizos, que invitaban a besarlos y a quererlos, que fueron creciendo, y algunos tuvieron fe, vivieron la fe, amaron la fe y pertenecieron a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, y usaron de los sacramentos y vivieron la filiación de hijos de Dios, herederos del Cielo eterno, y ahora se van irremediablemente para el Infierno.
¡Aún estás a tiempo! ¡Rectifica! Sí, sé que eres satánico, sé que valoras a Satanás no como a una criatura de Dios, sino que lo tienes como a un dios. ¿Por qué?...
La maldad empezó a anidarse en tu corazón y la cobijaste en tu mente con el odio, porque mataste el amor. No sabes amar, no sabes amarte a ti mismo, a ti misma, y prefieres ofrecer sacrificios a Satanás, que sacrificarte por tu propio bien. Deja el mal, regresa al bien. ¡Eres libre!
Dijo Jesús: “-¡Cállate, y sal de él!”
Amén.
Recemos por los satánicos, para que amen a Dios sobre todas las cosas, a Jesús de Nazaret, que es el único Dios verdadero, el Mesías salvador: tu Señor.
La Iglesia espera a los que han sido satánicos, los espera para entregarles el Amor de Dios, en la Confesión, en la Comunión, en la santidad; Y con las llaves de Pedro puede y quiere abrir este Cielo que te has cerrado tu mismo-a al hacerte satánico.
Dijo Jesús: “-¡Cállate, y sal de él!”
¡¡Viva la Iglesia de Cristo Rey, Señor y Dios de Cielos y tierra!!
P. Jesús
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