Evangelio
Lunes 12 de Julio de 2.010
San Mateo 10, 34-42, 1
“Quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”
Mat 10:34 "No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada.
Mat 10:35 Porque he venido a enfrentar al hombre "contra su padre","" "a la hija contra su madre" y" a la nuera contra su suegra."
Mat 10:36 Y" los enemigos del hombre" "serán los de su misma casa".
Mat 10:37 "Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
Mat 10:38 Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
Mat 10:39 Quien encuentre su vida, la perderá; pero quien pierda por mí su vida, la encontrará.
Mat 10:40 "Quien a vosotros os recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
Mat 10:41 Quien recibe a un profeta por ser profeta obtendrá recompensa de profeta, y quien recibe a un justo por ser justo obtendrá recompensa de justo.
Mat 10:42 Y cualquiera que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por el hecho de ser discípulo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.
Mat 11:1 Cuando terminó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Biblia EUNSA
"Es Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"
Meditación:
“Quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”
Tú, soñabas en los brazos de tu amor que construiríais un mundo mejor con vuestra santa unión sacramental, pero desde que emprendisteis el viaje juntos, vuestra luz hizo daño a muchos que sembraron dolor y lágrimas en los dos. Permíteme recordarte las palabras de Jesús, ¡el Señor!: "No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hombre "contra su padre","" "a la hija contra su madre" y" a la nuera contra su suegra." Y" los enemigos del hombre" "serán los de su misma casa". He escrito en tinta más fuerte la Palabra de Dios, sencillamente para que te enteres bien de qué va ser discípulo de Dios. Pero también quiero decirte, quiero que sepas, que todo dolor si lo transformas en obras de misericordia y caridad, podrá Dios Padre, en nombre de Dios Hijo y con Dios Espíritu Santo y por la intercesión de Santa María y San José podrán ¡darte la alegría de la reconciliación! ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!; porque déjame decírtelo alto y claro: ¡No hay nada imposible para Dios!, pero necesita que ¡calles!, que sufras en silencio, entregándolo todo a Dios, pidiendo constantemente, con lágrimas inundando tu corazón, que Dios toque su corazón. Pero, ¡por Dios!, nada de burlarte le las crisis de fe de otros, nada de maldecirlos, nada de hacer “justicia” que sería injusta, porque no eres Dios, ¡No eres Dios! Así que, hijo mío, hija mía, sufre abrazado a la Cruz de Cristo, uniéndote de tú a tú con Él y mirando ambos esposos, si estás casado-a, el mismo rumbo, todo lo tengas dado por bien. Y repite, repite hasta que quedes sin voz: “que se haga Tu voluntad y no la mía”. Y si es preciso, ¡haz líneas! Escríbelo doscientas, quinientas veces, hasta que te quede gravado en la inteligencia y en el corazón.
¡Por Dios! ¡Por favor! No hagas nada malo a nadie, no dañes a nadie, porque vas a tener ocasión de hacerlo; porque si te han hecho daño los que deberían amarte, la misma naturaleza que rige el mundo te los traerá algún día en oportunidad de hacerles un bien o un mal. Y, ¡resiste a Satanás! Porque podrías perderte en el Infierno al vengarte de los que van diciendo por ahí que se vengan de ti, por lo que le-s hiciste alguna vez. Y, ¡alguien tiene que parar esto! Y este alguien eres ¡tú!, ¡¡tú!!
Recuerda que Dios te Ama, Santa María te Ama, San José te Ama y la Iglesia fiel y callada te Ama. ¡Los buenos te aman! ¡¡Deja pasar el mal!! Y Dios hace y hará maravillas con tu santidad, con esta bondad de AMAR HASTA QUE DUELA, como decía nuestra bendita y amada Madre Teresa; a ella nos encomendamos, porque ¡¡Viva los Santos!!
¡Tú!, hijo, hija, tú, ¡para santo, para santa! ¡¡Que quede claro y no te despistes!! ¡Hablamos en el confesonario! ¡Ven!, allí te espero.
P. Jesús
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