Evangelio

 

Jueves 1 de Julio de 2.010

San Mateo 9, 1-8

Curación del paralítico

Mat 9:1 Subió a una barca, cruzó de nuevo el mar y llegó a su ciudad.

Mat 9:2 Entonces, le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: -Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.

Mat 9:3 Entonces algunos escribas dijeron para sus adentros: "Éste blasfema".

Mat 9:4 Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: -¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

Mat 9:5 ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, y anda"?

Mat 9:6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados -se dirigió entonces al paralítico-, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

Mat 9:7 Él se levantó y se fue a su casa.

Mat 9:8 Al ver esto, la gente se atemorizó y glorificó a Dios por haber dado tal potestad a los hombres.

Biblia  EUNSA

"Es Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"

 

Meditación:

Curación del paralítico

Alguna gente tiene miedo, miedo de los milagros de Dios, miedo de la misericordia de Dios, y prefieren vivir sufriendo antes que pedir un milagro para ellos o para otros, antes de irse a confesar y reconciliarse con Dios.

¿Tú tienes miedo de Dios, o eres capaz de rezarle y pedirle cosas imposibles, pero que tu fe te dice que Dios puede dártelas también?

Hay algunos que, aunque rezan y mucho, confían más en si mismos que en Dios mismo. Creen que su trabajo, que su inteligencia, es la que les da los éxitos, y aunque rezan a Dios, y pueden rezarle muchas horas al día, no le tienen confianza, no creen en Él, como creyeron esos hombres que le llevaron un paralítico tendido en una camilla, proclamando a los cuatro vientos que confiaban más en Jesús que en si mismos. Y Dios, Jesús, les dió su misericordia y su milagro. Pídeselo también para ti, para éste que sufre y está en su camilla acostado, viendo pasar la vida sufriendo por sus muchos pecados, por su enfermedad o desengaños. Dios puede darte tántas cosas, también la alegría de corazón. Amén.

Confía en Dios.

P. Jesús

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