Evangelio
Miércoles 21 de Julio de 2.010
San Mateo 13, 1-9
La parábola del sembradorMat 13:1 Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar.
Mat 13:2 Se reunió en torno a él una multitud tan grande, que tuvo que subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la playa.
Mat 13:3 Y se puso a hablarles muchas cosas con parábolas: -Salió el sembrador a sembrar.
Mat 13:4 Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron.
Mat 13:5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo;
Mat 13:6 pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz.
Mat 13:7 Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron.
Mat 13:8 Otra, en cambio, cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta.
Mat 13:9 El que tenga oídos, que oiga.
Biblia EUNSA
"Es Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"
Meditación:
La parábola del sembrador
Te han hablado de Dios, de su Bondad y su Amor por ti, y han hecho mella en ti estas santas Palabras, de la Verdad del Verbo Encarnado, y estás meditando en ellas, y vienen los pajarillos, y te hablan de una mala entendida libertad, de unos sueños sin consistencia, de unos castillos en el aire, pero todo muy positivo, todo muy guai. Y, ¿qué pasa? Que puedes dejar la fe por la palabrería. Que puedes dejar la Palabra por la ilusión efímera. Es como el jovencito imberbe, que no sabe nada de la vida, que no quiere saber nada de la misma que suene a sacrificio, a sufrimiento… Quiere creer en sus sueños de niño, quiere que sea lo que pensó y quiso, y que no fue, pero quiere que sea, y quiere poner fe en este horizonte de sueños sin norte. Le han hablado de una fe simple, la de creer en si mismo, en que lo que quiere puede ser, porque sí, porque la fuerza está en el interior y que esa fuerza suya y sólo suya puede gobernar su destino. ¡Quitan a Dios de un brochazo, de la vida de cualquiera! Y ponen quimeras e idealismos infundados en la imaginación, y no en lo que es. La fe no es esa clase de fe que hablan, la fe es en Dios, en un Ser superior, y no en uno mismo que, por no poder dominar, no puede ni dominar las necesidades vitales; puede controlarlas y es bueno que así lo haga, para perfeccionarse en la virtud, en el servicio desinteresado de los demás, pero no puede decir blanco, creer que es blanco cuando es negro, y muy negro. La fe es, tiene que ser en Aquel que ha demostrado que se puede confiar en Él, el que Creó el mundo, vino al mundo y nos dio la paz, muriendo por nosotros todos y cada uno, por ti.
P. Jesús
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