Evangelio
Jueves 22 de Julio de 2.010
San Juan 20, 1.11-18
Aparición a María Magdalena
Jua 20:1 El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.
Jua 20:11 María estaba fuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro,
Jua 20:12 y vio a dos ángeles de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies, donde había sido colocado el cuerpo de Jesús.
Jua 20:13 Ellos dijeron: -Mujer, ¿por qué lloras? -Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto -les respondió.
Jua 20:14 Dicho esto, se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jua 20:15 Le dijo Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: -Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.
Jua 20:16 Jesús le dijo: -¡María! Ella, volviéndose, exclamó en hebreo: -¡"Rabbuni"! -que quiere decir: "Maestro".
Jua 20:17 Jesús le dijo: -Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".
Jua 20:18 Fue María Magdalena y anunció a los discípulos: -¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas.
Biblia EUNSA
"Es Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"
Meditación:
Aparición a María Magdalena
Dios se aparece a esta mujer, que se desvive por Él, que va temprano a la tumba para cumplir con su deber, a pesar de estar muy triste, a pesar de no tener motivos de fe, a pesar de sentir que se muere de dolor por la pérdida del Maestro. Y Dios, a ella le da las primicias de la Resurrección, por ser fuerte y, a pesar de todo, cumplir con lo que hay que hacer.
Dios hace lo mismo contigo, y con ésa, que le han dicho que debe abortar, porque el bebé tiene malformaciones y no sobrevivirá; y ella cumple con su deber, y se mantiene firme ante su responsabilidad de madre, de defender la vida, de proteger a su hijo, que depositado en sus entrañas, la ama más que ninguna otra persona la amará. ¡Es la ley de la naturaleza! Es sentencia.
Dios ama, ama a las personas que, sobreponiéndose al dolor, a las difíciles circunstancias en que la vida ha podido enredarle, sea por sus obras o las obras de otros, pero sea como sea, no es un Paraíso su vida, sino más bien un calvario, una cruz con dolor y soledad; Dios, a estas personas, sólo les pide una cosa, ¡sólo una!, que le dejen mostrar su Santa Misericordia. ¿Le vas a dejar? Di que sí.
P. Jesús
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