Evangelio

 

Sábado 3 de Julio de 2.010

San Juan 20, 24-29

“¡Señor mío y Dios mío!”

Jua 20:24 Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

Jua 20:25 Los otros discípulos le dijeron: -¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: -Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.

Jua 20:26 A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo: -La paz esté con vosotros.

Jua 20:27 Después le dijo a Tomás: -Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.

Jua 20:28 Respondió Tomás y le dijo: -¡Señor mío y Dios mío!

Jua 20:29 Jesús contestó: -Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.

Biblia  EUNSA

"Es Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"

 

Meditación:

“¡Señor mío y Dios mío!”

Esos que no creen en ti, esos que piensan que no vales gran cosa, que si no les demuestras primero quien eres, no van a confiar en ti, y te apartan y te arrinconan como a un “experimento” por descubrir. Esos, todos esos tomases, hablemos de ellos, hablemos de ti.

¿Por qué Tomás, el apóstol no confiaba en Dios, y en cambio sí en si mismo? Porque en si mismo sí que confiaba, al decir: “Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.” Esas fueron sus palabras.

Había estado con el Maestro, le había escuchado y visto hacer muchos milagros, y sin embargo creía más en si mismo que en Dios. ¿Qué había hecho el de bueno en la vida? … Seguir a Dios. Eso había hecho de bueno.

Muchos siguen la fe de sus padres, muchos han sido bautizados de pequeños y han seguido fieles a la fe, y algunos de ellos, que se han mantenido al lado del Señor, como Tomás, dudan de Dios, dudan de que Dios, de que Jesús sea más que un hombre, un profeta; dudan de que Jesús sea Dios, pero lo callan, siguen siendo católicos, siguen yendo a Misa y siguen viviendo en una comunidad cristiana. Pero en cuanto se les presenta la ocasión, se hacen dioses y niegan ante los demás cosas de fe, que todo católico tiene que creer.

¡Tomás ven! Pon tu mano en el costado de Cristo, y dime, ¿qué has hecho tú por tus semejantes? ¿Has dado la vida acaso por ellos? Pues, por qué osas hablar en público y sentencias que hasta que no veas, que hasta que tus dedos no los pongas en los agujeros de la carne de Cristo, no vas a creer. Desde siempre has sido seguidor de Jesús, desde siempre has celebrado la Pascua de Resurrección, pero a la menor ocasión, ante todos hablas y dañas a la Santa Madre Iglesia Católica, con tu incredulidad. Ay, ay, ay, ¡Tomás!

Vives bien, vives relacionándote con buenas personas, todos discípulos de Cristo, pero en vez de aprender, ¿qué haces? Dudas y haces dudar con tus sentencias de dios. Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.”

Mañana seguiré hablando de propagar la fe a los solitarios, a los que como santo Tomás no creen si no ven, si no tocan las llagas de Dios.

Hay que ocuparse más de las cosas de Dios, enseñar tus llagas que llevas por Él,  y estando pendiente de Jesús, darás fe de tu fe.

P. Jesús

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