Evangelio
Lunes 15 de Marzo de 2.010.
San Juan 4, 43-54
Regreso a Galilea y curación del hijo de un cortesano
Joh 4:43 Dos días después marchó de allí hacia Galilea.
Joh 4:44 Pues Jesús mismo había dado testimonio de que un profeta no es honrado en su propia tierra.
Joh 4:45 Cuando vino a Galilea, le recibieron los galileos porque habían visto todo cuanto hizo en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Joh 4:46 Entonces vino de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún,
Joh 4:47 el cual, al oír que Jesús venía de Judea hacia Galilea, se le acercó para rogarle que bajase y curara a su hijo, porque estaba a punto de morir.
Joh 4:48 Jesús le dijo: -Si no veis signos y prodigios, no creéis.
Joh 4:49 Le respondió el funcionario real: -Señor, baja antes de que se muera mi hijo.
Joh 4:50 Jesús le contestó: -Vete, tu hijo está vivo. Aquel hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se marchó.
Joh 4:51 Mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro diciendo que su hijo estaba vivo.
Joh 4:52 Les preguntó la hora en que empezó a mejorar. Le respondieron: -Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.
Joh 4:53 Entonces el padre cayó en la cuenta de que precisamente en aquella hora Jesús le había dicho: "Tu hijo está vivo". Y creyó él y toda su casa.
Joh 4:54 Este segundo signo lo hizo Jesús cuando vino de Judea a Galilea.
Biblia EUNSA
Meditación:
Regreso a Galilea y curación del hijo de un cortesano
La verdad es el Evangelio, y vemos en él que los padres piden a Dios por sus hijos, y faltamos de ver que los hijos piden a Dios por sus padres, ¿Por qué? ¿Por qué creéis que hay promesa de larga vida al cumplimiento del cuarto mandamiento? Porque los hijos necesitan amar más y mejor a sus padres; la naturaleza sellada por el pecado de desobediencia de los hijos de Dios a Dios Padre, sigue hoy llenando los corazones de los hijos con esa falsa libertad de abandonar a los padres, y Dios tuvo que recordarlo de manera especial en su Ley, la Ley de Dios.
Si tú estás enfermo, no será que no cumples o no cumpliste bien con el cuarto mandamiento de la Ley. Sí, esa que pide amar y obedecer a los padres que están sujetos a la Ley, y, a los que no lo están, honrarlos y respetarlos en su libertad. ¿Rezas por tus padres, sean como sean? Reza y pide su libertad, la libertad de no ser esclavos del pecado, la libertad de amar a Dios sobre todas las cosas, y verás mejorar tu salud, porque Dios cumple siempre su Palabra y, en el cuarto mandamiento de su Ley, hay promesa de salud y larga vida para quien lo cumpla, sin dejar de cumplir el primer mandamiento de amar a tu Padre Dios sobre todas las cosas y personas, sobre tus mismos padres también. Esos dos mandamientos deben regular tu vida, y en el cumplimiento de los dos, hay tu salvación y tu salud.
¿Estás enfermo? ¿Ya me cumples el cuarto mandamiento?
P. Jesús
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