Evangelio

 

Martes 16 de Marzo de 2.010.

San Juan 5, 1-3.5-16
Jesús cura al enfermo de la piscina

Joh 5:1 Después de esto se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Joh 5:2 Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina, llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos,
Joh 5:3 bajo los que yacía una muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.

Joh 5:5 Estaba allí un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años.
Joh 5:6 Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: -¿Quieres curarte?
Joh 5:7 El enfermo le contestó: -Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se mueve el agua; mientras voy, baja otro antes que yo.
Joh 5:8 Le dijo Jesús: -Levántate, toma tu camilla y ponte a andar.
Joh 5:9 Al instante aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado.
Joh 5:10 Entonces le dijeron los judíos al que había sido curado: -Es sábado y no te es lícito llevar la camilla.
Joh 5:11 Él les respondió: -El que me ha curado es el que me dijo: "Toma tu camilla y anda".
Joh 5:12 Le interrogaron: -¿Quién es el hombre que te dijo: "Toma tu camilla y anda?"
Joh 5:13 El que había sido curado no sabía quién era, pues Jesús se había apartado de la muchedumbre allí congregada.
Joh 5:14 Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: -Mira, estás curado; no peques más para que no te ocurra algo peor.
Joh 5:15 Se marchó aquel hombre y les dijo a los judíos que era Jesús el que le había curado.
Joh 5:16 Por eso perseguían los judíos a Jesús, porque había hecho esto un sábado.

Biblia  EUNSA

 

Meditación:

    Jesús cura al enfermo de la piscina

Tu padre, tu madre, te necesitan, no pueden bajar solos a la piscina a curarse de sus enfermedades. Ve, como hizo Jesús, y aunque sea sábado, tu día de descanso, ve a ayudarle a sanarse, a salvarse, porque verte le da mucha felicidad, aunque gruña y parezca que con palabras te maltrate, piensa que la vida lo está maltratando mucho también; tú, su amado hijo, su amada hija, no estás a su lado, y, ¿qué es de un padre sin sus hijos? Aunque tenga ese carácter que dices que es insoportable, piensa que eres carne de su carne, y sin ti no vive bien. Ve a verle, ocúpate de él, de ella, sé bueno, sé buena, estamos en cuaresma. Acepta su carácter y reza más por él, por ella. Haz un sacrificio agradable a Dios, y ve a tu padre, a tu madre, y llévalo a la Iglesia; pide a Dios por ellos, porque como el enfermo que estaba cerca de la piscina y no tenía a nadie para ir a curarse, tu padre, tu madre,  aunque se creen sanos, tú sabes que necesitan del Agua Viva; ve a verles y dáles de beber de tu fe, por las obras de la misma. ¡Enséñales!

P. Jesús

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