Evangelio

 

Domingo 28 de Marzo de 2.010.

San Lucas 23, 1-49

 La Pasión de Cristo

Luk 23:1 Se levantaron todos ellos y llevaron a Jesús ante Pilato.
Luk 23:2 Entonces empezaron a acusarle diciendo: -Hemos encontrado a éste soliviantando a nuestra gente y prohibiendo dar tributo al César; y dice que él es el Cristo, el Rey.
Luk 23:3 Pilato le preguntó: -¿Eres tú el Rey de los Judíos? -Tú lo dices -le respondió él.
Luk 23:4 Dijo Pilato a los príncipes de los sacerdotes y a la muchedumbre: -No encuentro ningún delito en este hombre.
Luk 23:5 Pero ellos insistían: -Subleva al pueblo, enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta aquí.
Luk 23:6 Pilato al oírlo preguntó si aquel hombre era galileo.
Luk 23:7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que estaba también aquellos días en Jerusalén.
Luk 23:8 Herodes se alegró mucho de ver a Jesús, pues deseaba verlo hacía mucho tiempo, porque había oído muchas cosas sobre él y esperaba verle hacer algún milagro.
Luk 23:9 Le preguntó con mucha locuacidad, pero él no le respondió nada.
Luk 23:10 También estaban allí los príncipes de los sacerdotes y los escribas, acusándole con vehemencia.
Luk 23:11 Herodes, junto con sus soldados, le despreció, se burló de él poniéndole un vestido blanco y se lo remitió a Pilato.
Luk 23:12 Herodes y Pilato se hicieron amigos aquel día, pues antes estaban enemistados entre sí.
Luk 23:13 Pilato convocó a los príncipes de los sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,
Luk 23:14 y les dijo: -Me habéis presentado a este hombre como alborotador del pueblo. Mirad: yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ningún delito de los que le acusáis;
Luk 23:15 ni tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto; por tanto, nada ha hecho que merezca la muerte.
Luk 23:16 Así que, después de castigarle, lo soltaré.
Luk 23:17  (TEXTO OMITIDO)
Luk 23:18 Pero toda la multitud clamó diciendo: -¡Fuera con ése, y suéltanos a Barrabás!
Luk 23:19 -éste había sido encarcelado por cierta sedición ocurrida en la ciudad y por un homicidio.
Luk 23:20 De nuevo Pilato les habló queriendo poner en libertad a Jesús.
Luk 23:21 Pero ellos continuaban gritando: -¡Crucifícalo, crucifícalo!
Luk 23:22 No obstante, por tercera vez, él les dijo: -¿Y qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito de muerte; por tanto, después de castigarle, lo soltaré.
Luk 23:23 Pero ellos insistían a grandes voces pidiendo que lo crucificaran, y sus gritos eran cada vez más fuertes.
Luk 23:24 Pilato entonces decidió que se cumpliera su petición:
Luk 23:25 soltó al que pedían -el que había sido encarcelado por sedición y homicidio- y a Jesús lo entregó a la voluntad de ellos.
Luk 23:26 Cuando le llevaban echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le obligaron a llevar la cruz detrás de Jesús.
Luk 23:27 Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él.
Luk 23:28 Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: -Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos,
Luk 23:29 porque mirad que vienen días en que se dirá: "Dichosas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron".
Luk 23:30 "Entonces comenzarán "a decir a los montes: """Caed sobre nosotras"""; y a los collados: """Sepultadnos"";
Luk 23:31 porque si en el leño verde hacen esto, ¿qué se hará en el seco?
Luk 23:32 Llevaban también con él a dos malhechores para matarlos.
Luk 23:33 Cuando llegaron al lugar llamado "Calavera", le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Luk 23:34 Y Jesús decía: -Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Y "se repartieron sus ropas echando suertes".
Luk 23:35 El pueblo estaba" mirando", y los jefes "se burlaban" de él y decían: -Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si él es el Cristo de Dios, el elegido.
Luk 23:36 Los soldados se burlaban también de él; se acercaban y ofreciéndole "vinagre"
Luk 23:37 decían: -Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Luk 23:38 Encima de él había una inscripción: "Éste es el Rey de los judíos".
Luk 23:39 Uno de los malhechores crucificados le injuriaba diciendo: -¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Luk 23:40 Pero el otro le reprendía: -¿Ni siquiera tú, que estás en el mismo suplicio, temes a Dios?
Luk 23:41 Nosotros estamos aquí justamente, porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero éste no ha hecho ningún mal.
Luk 23:42 Y decía: -Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
Luk 23:43 Y le respondió: -En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
Luk 23:44 Era ya alrededor de la hora sexta. Y toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la hora nona.
Luk 23:45 Se oscureció el sol, y el velo del Templo se rasgó por la mitad.
Luk 23:46 Y Jesús, clamando con una gran voz, dijo: -Padre, "en tus manos encomiendo mi espíritu". Y diciendo esto expiró.
Luk 23:47 El centurión, al ver lo que había sucedido, glorificó a Dios diciendo: -Verdaderamente este hombre era justo.
Luk 23:48 Y toda la multitud que se había reunido ante este espectáculo, al contemplar lo ocurrido, regresaba golpeándose el pecho.
Luk 23:49 Todos los conocidos de Jesús y las mujeres que le habían seguido desde Galilea estaban observando de lejos estas cosas.

Biblia  EUNSA

 

Meditación:

 La Pasión de Cristo

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Hasta que no salga también de tu corazón esta oración elevada a Dios, déjame decírtelo y no te enfades, no has entendido nada del Amor Verdadero, el Amor de Dios.

Hasta que, del corazón, no salgan estas palabras de él para Dios, tú, tu eres por los que pronunció Dios estas mismas palabras para ti, porque no sabes lo que haces en no saber que los demás no saben lo que hacen, y por lo cual, no los perdonas ni pides perdón por ellos. Si tantas almas van al Infierno Eterno, déjame decírtelo claramente, es también por tu culpa, porque no sabes pedir a Dios en tu oración, salida del corazón: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Y te diré más, ¡vas de dios!

P. Jesús

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