Evangelio

 

Martes 30 de Marzo de 2.010.

San Juan 13, 21-33.36-38 
<<Señor, ¿a dónde vas?>>

Joh 13:21 Cuando dijo esto Jesús se conmovió en su espíritu, y declaró: -En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar.
Joh 13:22 Los discípulos se miraban unos a otros sin saber a quién se refería.
Joh 13:23 Estaba recostado en el pecho de Jesús uno de los discípulos, el que Jesús amaba.
Joh 13:24 Simón Pedro le hizo señas y le dijo: -Pregúntale quién es ése del que habla.
Joh 13:25 Él, que estaba recostado sobre el pecho de Jesús, le dice: -Señor, ¿quién es?
Joh 13:26 Jesús le responde: -Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote.
Joh 13:27 Entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Y Jesús le dijo: -Lo que vas a hacer, hazlo pronto.
Joh 13:28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió con qué fin le dijo esto,
Joh 13:29 pues algunos pensaban que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le decía: "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o "da algo a los pobres".
Joh 13:30 Aquél, después de tomar el bocado, salió enseguida. Era de noche.
Joh 13:31 Cuando salió, dijo Jesús: -Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él.
Joh 13:32 Si Dios es glorificado en él, también Dios le glorificará a él en sí mismo; y pronto le glorificará.

Joh 13:33 "Hijos, todavía estoy un poco con vosotros. Me buscaréis y como les dije a los judíos: "Adonde yo voy, vosotros no podéis venir", lo mismo os digo ahora a vosotros.

Biblia  EUNSA

 

Meditación:

<<Señor, ¿a dónde vas?>>

Dios tiene predilectos. Jesús, a Juan, lo amaba de una manera especial, porque cada uno es distinto, es diferente y cada uno tiene una voluntad y un carácter y una libertad.

Tú puedes ser uno de los predilectos de Dios, de Jesús ¿Cómo? Ama a su Madre y cuídala como un hijo a los pies de la Cruz. No dejes que Ella sufra, no permitas que Ella llore, acompáñala en sus sufrimientos de ver como tantos maldicen a Jesús, a Dios, y con una lanza traspasan su Inmaculado Corazón de Madre.

Sé un alma reparadora del dolor que, aún hoy, tantos, por sus obras, siguen matando a Dios, que murió por los pecados de esos que no hacen nada para mejorar y vencer a su propia maldad, y es, por esos, que Dios sufrió en la Cruz, porque sabía que vendrían al mundo, en su tiempo terreno, para pecar y ser reos del Infierno Eterno; pero Él, Dios, ya se entregó por ellos, y tú debes entregar tu vida a consolar a la bendita Madre de Dios, que sufre por los pecados del mundo, por esos por los que Dios pagó.

Estáte con María, hijo.

Queda con Dios.

P. Jesús

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