Evangelio
Sábado 6 de Marzo de 2.010.
San Lucas 15, 1-3.11-32
El hijo pródigo
Luk 15:1 Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle.
Luk 15:2 Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: -Éste recibe a los pecadores y come con ellos.
Luk 15:3 Entonces les propuso esta parábola:
Luk 15:11 Dijo también: -Un hombre tenía dos hijos.
Luk 15:12 El más joven de ellos le dijo a su padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde". Y les repartió los bienes.
Luk 15:13 No muchos días después, el hijo más joven lo recogió todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente.
Luk 15:14 Después de gastarlo todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad.
Luk 15:15 Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos;
Luk 15:16 le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba.
Luk 15:17 Recapacitando, se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre!
Luk 15:18 Me levantaré e iré a mi padre y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;
Luk 15:19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros"".
Luk 15:20 Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre. "Cuando aún estaba lejos, le vio su padre y se compadeció. Y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y le cubrió de besos.
Luk 15:21 Comenzó a decirle el hijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo".
Luk 15:22 Pero el padre les dijo a sus siervos: "Pronto, sacad el mejor traje y vestidle; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
Luk 15:23 traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete;
Biblia EUNSA
Meditación:
El hijo pródigo
Los judíos pidieron a Dios su parte y la malgastaron al renunciar al Mesías, a los bienes que Dios tiene y tenía: su Hijo Unigénito que se hizo hombre, y Dios siguió esperándolos y sigue esperándolos, y no habrá fiesta hasta que regresen a la Verdad de la fe, a que Jesús de Nazaret es el Mesías. Y preguntaréis, entonces ¿quién representa al hijo bueno y fiel que tiene celos del regreso de los judíos, que van a regresar a la promesa que Dios les concedió desde que tienen uso de razón? Pues el hijo eres tú, tú que tienes el bautismo, tu que eres el hijo fiel que se quedó en casa y no malgastó la fortuna de Dios, que son las Gracias que su Hijo Dios, el Mesías, Jesús de Nazaret, dio a los cristianos, a los bautizados, a la Iglesia de Dios, que Dios fundó. Tú, que tienes manía y rencor y rabia del hijo pródigo, de los judíos que dice la historia que pidieron a los romanos que crucificaran a Jesús de Nazaret. Y Dios no quiere que tengas rencor, ni rabia, ni manía del hijo pródigo, de los judíos que van a regresar; y entonces será la fiesta, y tú deberías querer esta fiesta porque escrito está que Israel es el pueblo elegido de Dios, y que los judíos, al igual que tú, son hijos de Dios y por tanto sois hermanos.
Sé que has comprendido muchas cosas hoy. Sí, yo soy así, un día enseño más que mil días juntos, pero hay que propagar el evangelio cada día, y a veces necesitas que te atienda hijo mío, hija mía, y yo quiero atenderte y otras veces escucharte, y siempre amarte en el mismo amor con que nos ama Dios.
P. Jesús
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