Evangelio
Martes 9 de Marzo de 2.010.
San Mateo 18, 21-35
El perdón de las ofensas
Mat 18:21 Entonces, se acercó Pedro a preguntarle: -Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete?
Mat 18:22 Jesús le respondió: -No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Mat 18:23 Por eso el Reino de los Cielos viene a ser como un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos.
Mat 18:24 Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos.
Mat 18:25 Como no podía pagar, el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y que así pagase.
Mat 18:26 Entonces el siervo, se echó a sus pies y le suplicaba: "Ten paciencia conmigo y te pagaré todo".
Mat 18:27 El señor, compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda.
Mat 18:28 Al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándole, lo ahogaba y le decía: "Págame lo que me debes".
Mat 18:29 Su compañero, se echó a sus pies y se puso a rogarle: "Ten paciencia conmigo y te pagaré".
Mat 18:30 Pero él no quiso, sino que fue y lo hizo meter en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
Mat 18:31 Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor lo que había pasado.
Mat 18:32 Entonces su señor lo mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado.
Mat 18:33 ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti?"
Mat 18:34 Y su señor, irritado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda.
Mat 18:35 Del mismo modo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.
Biblia EUNSA
Meditación:
El perdón de las ofensas
“¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo la he tenido de ti?" Es lo que te pregunta Dios.
Y, ¿Qué le contestas tú a Dios?
Estamos en cuaresma, tiempo de perdón, de aceptar los sufrimientos que nos imponen los demás injustamente, y además de aceptarlos, perdonarles totalmente su maldad. ¿Te apuntas a ello? A perdonar. ¡Di que sí!
P. Jesús
© copyright