Evangelio
Martes 11 de Mayo de 2.010
San Juan 16, 5-11
La promesa del Espíritu Santo
Jua 16:5 Ahora voy a quien me envió y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?"
Jua 16:6 Pero porque os he dicho esto, vuestro corazón se ha llenado de tristeza;
Jua 16:7 pero yo os digo la verdad: os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros. En cambio, si yo me voy, os lo enviaré.
Jua 16:8 Y cuando venga Él, acusará al mundo de pecado, de justicia y de juicio:
Jua 16:9 de pecado, porque no creen en mí;
Jua 16:10 de justicia, porque me voy al Padre y ya no me veréis;
Jua 16:11 de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está juzgado.
Biblia EUNSA
Meditación:
La promesa del Espíritu Santo
Vamos a ver… meditemos bien el evangelio de hoy. ¿Por qué necesitamos a Dios Espíritu Santo, si comulgando ya tenemos a Jesús, el mismo Dios Hijo?...
¿Quién lo sabe? ¿Tú?... Sí, sé que lo sabes, pero hay quien aun no lo sabe, y voy a decírselo; vamos a decírselo…
Desgraciadamente pocos son santos, y desgraciadamente es fácil pecar… Viene Satanás, nos tienta, y… sí, y pasa lo que pasa; y Dios se va; ya no está con nosotros. Tan sólo por tener un mal pensamiento, tan sólo por juzgar y sentenciar con odio, tan sólo con no perdonar… ya Dios Hijo Jesucristo, que fue recibido en la Comunión, ¡se va!... Y… y hay la soledad…
Sin Dios… Sin Jesús de Nazaret, hombre y Dios verdadero: ¡estás sólo!, ¡estás sola!
Y Dios sabía esto, porque es Dios y es hombre en Jesús, y sabía lo difícil que es mantenerse puro, bueno, estable, ecuánime, digno de ser hijo de Dios Padre. Por eso, sabiendo esto, y sabiendo que a veces uno tendría que confesarse quinientas veces al día… fue en busca, tras su muerte y muerte en Cruz, de Dios Espíritu Santo, para que cuando peques, sigas guiado por Dios a la reconciliación con Cristo; porque tú solo, no regresarías a Él, te olvidarías de Jesús; y Dios Padre no quiere perderte, ¡te Ama! ¿Lo oyes bien? ¡¡Te Ama Dios!! Por eso Jesús fue a buscar al Paráclito, a Dios Espíritu Santo, para que pudieras volver a rezar e irte a confesar y recibir de nuevo a Dios Hijo Jesucristo, en Cuerpo y Alma, y dejaras tu soledad.
Dios Espíritu Santo te lleva a Dios Hijo y si vas a Dios Hijo; es porque Dios Padre te llama. ¿No oyes sus gritos de Amor? ¿No oyes cómo te busca Dios Espíritu Santo? Eso que sentiste, esas ganas de ser Amado, de ser valorado, de ser respetado y querido como eres… esa necesidad tuya de agarrar una mano amiga, es que Dios Espíritu Santo ha venido a buscarte, ¡te está llamando! ¡Ábrele tu corazón! Ve a confesarte y recibe a Dios Hijo que te está esperando y ha enviado a Dios Espíritu Santo para enseñarte el Camino: Jesús: la Cruz.
¡Ahora ya lo sabes, si no lo sabías antes! ¡Ahora pídele ayuda a Dios Espíritu Santo y gózate de sentirte amado, perseguido por Dios Uno y Trino.
P. Jesús
© copyright