Evangelio
Lunes 24 de Mayo de 2.010
San Marcos 10, 17-27
El peligro de las riquezas
Mar 10:17 Cuando salía para ponerse en camino, vino uno corriendo y, arrodillado ante él, le preguntó: -Maestro bueno, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?
Mar 10:18 Jesús le dijo: -¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo: Dios.
Mar 10:19 Ya conoces los mandamientos: "no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio", no defraudarás a nadie", honra a tu padre y a tu madre".
Mar 10:20 -Maestro, todo esto lo he guardado desde mi adolescencia -respondió él.
Mar 10:21 Y Jesús fijó en él su mirada y quedó prendado de él. Y le dijo: -Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Luego, ven y sígueme.
Mar 10:22 Pero él, afligido por estas palabras, se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.
Mar 10:23 Jesús, mirando a su alrededor, les dijo a sus discípulos: -¡Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas!
Mar 10:24 Los discípulos se quedaron impresionados por sus palabras. Y hablándoles de nuevo, dijo: -Hijos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios!
Mar 10:25 Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios.
Mar 10:26 Y ellos se quedaron aún más asombrados diciéndose unos a otros: -Entonces, ¿quién puede salvarse?
Mar 10:27 Jesús, con la mirada fija en ellos, les dijo: -Para los hombres es imposible, pero para Dios no; porque para Dios todo es posible.
Biblia EUNSA
Meditación:
El peligro de las riquezas
¿Realmente tú crees que Jesús es bueno? ¿O lo ves como un Dios lejano al que tus problemas no le preocupan? Pues, déjame refrescarte la memoria y te pregunto: ¿Quién murió por ti?
… Bien, todo está bien. Sí, es cierto, es verdad, Dios, Jesús es bueno; dio la vida por ti.
A veces es bueno recordar esto.
Sí hijo, sí hija, también por ti, que has pecado y aun no has pensado en irte a confesar. ¿Vamos? Te acompaño también en tus sufrimientos por tus pecados. ¿Por qué crees que me hice sacerdote? Para estar al lado de los que sufren: tú.
P. Jesús
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