Evangelio
Viernes 28 de Mayo de 2.010
San Marcos 11, 11-25
“Tened fe en Dios”
Mar 11:11 Y entró en Jerusalén en el Templo; y después de observar todo atentamente, como ya era hora tardía, salió para Betania con los doce.
Mar 11:12 Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre.
Mar 11:13 Viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó por si encontraba algo en ella, pero cuando llegó no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Mar 11:14 Y la increpó: -Que nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos lo estaban escuchando.
Mar 11:15 Llegaron a Jerusalén. Y, entrando en el Templo, comenzó a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el Templo, y volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas.
Mar 11:16 Y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo.
Mar 11:17 Y les enseñaba diciendo: -¿No está escrito: "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en una "cueva de ladrones".
Mar 11:18 Lo oyeron los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y buscaban el modo de acabar con él; pues le temían, ya que toda la muchedumbre quedaba admirada de su enseñanza.
Mar 11:19 Y al atardecer salieron de la ciudad.
Mar 11:20 Por la mañana, al pasar, vieron que la higuera se había secado de raíz.
Mar 11:21 Y acordándose Pedro, le dijo: -Rabbí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Mar 11:22 Jesús les contestó: -Tened fe en Dios.
Mar 11:23 En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: "Arráncate y échate al mar", sin dudar en su corazón, sino creyendo que se hará lo que dice, le será concedido.
Mar 11:24 Por tanto os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo recibisteis y se os concederá.
Mar 11:25 Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad si tenéis algo contra alguno, a fin de que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestros pecados.
Biblia EUNSA
Meditación:
“Tened fe en Dios”
Te veo muy preocupado por las cosas de la vida. Tienes tus hojas bien verdes y jugosas, pero no tienes fruto. ¿Dónde están estos hijos a los que debías haber dado vida?... Ven… te espero en el confesonario, y sin excusas, porque el Señor está pensando hacer leña de una higuera seca; ¿No serás tú. ese, esa?
P. Jesús
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