Evangelio
Domingo 19 de Septiembre de 2.010
San Lucas 16, 1-13
El administrador infiel
Luc 16:1 Decía Jesús también a los discípulos: -Había un hombre rico que tenía un administrador, al que acusaron ante el amo de malversar la hacienda.
Luc 16:2 Le llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando".
Luc 16:3 Y dijo para sí el administrador: "¿Qué voy a hacer, ya que mi señor me quita la administración? Cavar no puedo; mendigar me da vergüenza.
Luc 16:4 Ya sé lo que haré para que me reciban en sus casas cuando me despidan de la administración".
Luc 16:5 Y, convocando uno a uno a los deudores de su amo, le dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"
Luc 16:6 Él respondió: "Cien medidas de aceite". Y le dijo: "Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta".
Luc 16:7 Después le dijo a otro: "¿Y tú cuánto debes?" Él respondió: "Cien cargas de trigo". Y le dijo: "Toma tu recibo y escribe ochenta".
Luc 16:8 El amo alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.
Luc 16:9 "Y yo os digo: haceos amigos con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las moradas eternas.
Luc 16:10 "Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho.
Luc 16:11 Por tanto, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
Luc 16:12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?
Luc 16:13 "Ningún criado puede servir a dos señores, porque o tendrá aversión a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas.
Biblia EUNSA
"Es Palabra del Señor"
"Gloria a ti Señor Jesús"
Meditación:
El administrador infiel
Si no ayudas a otro a salvarse, ¿cómo podrás ayudarte a ti mismo a salvarte?, porque tú te vas a salvar por tu caridad.
Si no sabes dar de ti mismo caridad, es que no tienes amor a Dios, y por no tenerlo, no podrás salvarte a ti mismo ni ayudar a otros a salvarse.
Hoy día, tantos buscan anhelosamente ejemplos para sentirse bien, por el hecho de saber que existen personas fieles a la fe, hoy en día, que se busca gente honesta, modesta, humilde, para poder sentir la alegría de la fe que vive en otros. Hoy en día, que se espera tanto de ti, dí, ¿cómo eres realmente?; ¿verte, es para los demás fuente de paz, de alegría, de esperanza?, ¿o más bien deprime ver tu vida, tu falta de fe en obras prácticas?
Muchos hablan, y hablan bien de Dios; son teólogos y son ateos al mismo tiempo; ¿eres tú uno de esos?
Te diré lo que tanta gente necesita, ¡santos!, sí, ¡sí!, ¡santos!, aunque muchos tienen repelús a esta denominación, lo cierto es que esperan que uno, tan sólo uno de los que conocen, sea capaz de enarbolar la bandera de la santidad; porque los santos dan fe de vida, los santos, hacen que uno esté contento de vivir, de ver que la vida vale la pena; y con el tiempo lo imitan, con el tiempo, al ver su perseverancia, lo imitan y empieza a llenarse el mundo de santidad, de bondad.
¿Verdad que tú necesitas ver una persona fiel y coherente con su fe?; ¿verdad que esto animaría tu vida? Sí, sé que tan sólo con ver una persona así, caminando en santidad, tú, tú serías más feliz. Lo sé.
P. Jesús
© copyright