Evangelio

 

Jueves 2 de Septiembre de 2.010

San Lucas 5, 1-11
La pesca milagrosa

Luc 5:1 Estaba Jesús junto al lago de Genesaret y la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios.
Luc 5:2 Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
Luc 5:3 Entonces, subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y, sentado, enseñaba a la multitud desde la barca.
Luc 5:4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: -Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.
Luc 5:5 Simón le contestó: -Maestro, hemos estado bregando durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero sobre tu palabra echaré las redes.
Luc 5:6 Lo hicieron y recogieron gran cantidad de peces. Tantos, que las redes se rompían.
Luc 5:7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran y les ayudasen. Vinieron, y llenaron las dos barcas, de modo que casi se hundían.
Luc 5:8 Cuando lo vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.
Luc 5:9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos estaban con él, por la gran cantidad de peces que habían pescado.
Luc 5:10 Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: -No temas; desde ahora serán hombres los que pescarás.
Luc 5:11 Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron.

Biblia  EUNSA

"Es Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"

 

Meditación:

La pesca milagrosa

El Señor te pide, como pidió a Simón, que le ayudes a propagar el Evangelio, porque hay que dar a conocer a Dios, a Jesús, y el Evangelio es esta Buena Nueva de la fe.

Creemos por la Palabra Divina, por la Palabra de Dios, del Verbo.

Todos necesitamos de todos, y sin Dios no podemos vivir. Todos necesitamos de la Bondad de Dios para ser alguien, para sentirnos alguien, y cuando los que tienen a Dios en si mismos por recibirlo en la Comunión, sirven a los demás, dan bondad, su bondad teniendo a Dios, los demás notan a Dios, reciben la bondad de Dios que nosotros damos por los méritos de Dios mismo que vive en nosotros y nos hace buenos, santos.

Cuando, como Simón, llevamos al Señor en nuestra barca, para que todos lo oigan, Dios nos utiliza para ser de ayuda a los demás. Tú eres ayuda de tántos, sin darte cuenta muchas veces; también cuando sufres, si tienes a Dios, ayudas a los demás, porque no es el sufrimiento lo que duele, sino que es el no saber sufrirlo. Seamos sufridos como lo han sido todos los santos, personas que aceptan el sufrimiento, tanto el suyo propio como el de los demás, y en vez de alejarse del que sufre, le acompañan, quizás en silencio, pero están siempre al lado del que sufre. A veces no hace falta nada más que estar al lado del que sufre, que nos vea a su lado, que sepa que nos tiene aunque por su tanto sufrimiento ni llama, sólo acepta tenernos a su lado. Estemos al lado de todos, porque todos sufren; incluso los que hacen sufrir, sufren.

Dios necesita de ti, quiere subir a tu barca, y te llama, con autoridad. Y ¿cómo llama Dios? Muchas veces con las cosas que te pasan, siempre en todo lo que haces, te llama a ti, precisamente a ti, y quiere que vayas mar adentro, adentro de tu sufrimiento, para que desde allí oigan más su voz, los que están sin Amo, sin Pastor, los que aún no han dejado entrar a Dios en su barca para ir mar adentro en la vida de sufrimiento. Te animo a ser una barca para Jesús, Dios, y como Simón, llevarlo allí donde Él, en su voluntad, con la Providencia, quiera ir. ¡Ve con Dios hijo, hija!

P. Jesús

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