Evangelio

 

Jueves 30 de Septiembre de 2.010

San Lucas 10, 1-12
Misión de los setenta y dos

Luc 10:1 Después de esto designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.
Luc 10:2 Y les decía: -La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Luc 10:3 Id: mirad que yo os envío como corderos en medio de lobos.
Luc 10:4 No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y no saludéis a nadie por el camino.
Luc 10:5 En la casa en que entréis decid primero: "Paz a esta casa".
Luc 10:6 Y si allí hubiera algún hijo de la paz, descansará sobre él vuestra paz; de lo contrario, retornará a vosotros.
Luc 10:7 Permaneced en la misma casa comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el que trabaja merece su salario. No vayáis de casa en casa.
Luc 10:8 Y en la ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
Luc 10:9 curad a los enfermos que haya en ella y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros".
Luc 10:10 Pero en la ciudad donde entréis y no os acojan, salid a sus plazas y decid:
Luc 10:11 "Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos contra vosotros; pero sabed esto: el Reino de Dios está cerca".
Luc 10:12 Os digo que en aquel día Sodoma será tratada con menos rigor que aquella ciudad.

Biblia  EUNSA

"Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"

 

Meditación:

Misión de los setenta y dos

La misión de los sacerdotes es propagar el Evangelio, la vida de Jesús, por eso escribo cada día la meditación del Evangelio, para que sea así cumplida mi misión, la de dar a conocer a Dios.

La crisis de fe que el mundo o el individuo puede padecer, y a veces padece, algunos dicen, porque las madres se han ido del hogar, de la casa, para ir a trabajar, y dejan a sus hijos en otras manos, en otras influencias como puede ser la televisión o los malos compañeros, pero yo os digo que primero fueron algunos sacerdotes los que dejaron las iglesias, y se fueron a realizarse trabajando socialmente en vez de quedarse en la iglesia, en la parroquia, y ocuparse de sus feligreses; esa fue la primera y principal causa de lo que hoy padecemos todos, las consecuencias de este hombre desorientado, sin valores, esos niños y jóvenes sexuales y asexuados, promiscuos e insatisfechos.

Sacerdote, tu misión es cuidar de tu rebaño, eres pastor y algunos han dejado que el lobo mate a los corderos descarriados.

Muchas iglesias están cerradas, faltan sacerdotes y vocaciones y los confesonarios vacíos; ni se respeta esa media hora, antes de la Misa, para poder confesarse; en algunas parroquias hay que pedir hora como aquel que va al psiquiatra, y cuando confiesan, les dicen algunos curas, que no es pecado lo que toda la vida lo ha sido; por eso tantos prefieren in al psicoanalista, para que les haga caso, para poder contar sus desgracias y sentirse confortados, ya que por dinero, muchos psicólogos hacen su labor con compasión para así poder cobrar otra sesión. Y el pecado baila por las calles, salta por las plazas y ríe en las casas y en las iglesias cerradas; la gente se reúne en el bar y brindan con licor, lo que antes era una comida casera. Se sustituye a la esposa por la mujer, y al matrimonio se le llama pareja; la vida social es tan importante y vital para algunos, que cuando llegan a su casa están exhaustos, y todas las sonrisas, las buenas caras y la alegría, se las quedan las compañías, y en casa se grita, se critica, se queja uno de todo y se aísla del resto de la familia, diciendo que no es comprendido; se enchufa uno al ordenador, no por trabajo o labor social, sino por entretenimiento, para evadirse de la realidad. Y Dios espera, Jesús espera pacientemente a que alguien le haga alguna petición, que tú le hables de tus cosas, pero en vez de esto, chateas con una persona extraña y le cuentas tus penas, y esta persona te da consejos sin conocerte, sin saber la realidad y alejándote siempre de la Verdad, porque los consejos donde no hay vida en gracia de Dios, donde no hay amor por el Creador, son malos consejos que llenan a las personas de más errores y errores y errores; vigila con quién te confiesas, y aunque tengas que pedir cita previa, asiste a confesarte ante un sacerdote católico, que aunque estuviere despistado de la fe, te da a Dios y su perdón por la absolución.

Misión de todos es conocer, amar y servir a Dios. Seas laico o sacerdote, seas religioso, soltero o casado, niño, joven, adulto o anciano, tu Misión es dejar que Cristo viva en ti, y contigo, cambiéis el mundo para mejor, para mayor Gloria de Dios.

Dios te llama, Dios te Ama.

Tú misión: propaga el Evangelio.

P. Jesús

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